Respuesta rápida: las recuperaciones de septiembre en la ESO son las pruebas extraordinarias que hace el alumnado con suspensos en la evaluación final de junio, en la primera quincena de septiembre, solo de las asignaturas no superadas. El plan que funciona: 2-3 semanas de repaso desde mediados de agosto, 1-2 horas diarias en bloques de 30-45 minutos, atacando las lagunas concretas de cada materia (no todo el temario por igual) y haciendo una simulación del examen en la última semana. La constancia gana al atracón: una hora al día bien organizada durante tres semanas rinde más que ocho horas el día antes.
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Lo que encontrarás en esta guía:
  • Qué son las recuperaciones y cómo funcionan (fechas, asignaturas, nota)
  • El plan de repaso semana a semana, adaptado a la ESO
  • Qué estudiar en cada asignatura, sin dispersarte
  • La rutina diaria y qué hacer el día del examen
  • Material de apoyo que sí sirve (y cuál no merece la pena)

Qué son las recuperaciones de septiembre en la ESO

Cuando la evaluación final ordinaria de junio deja asignaturas suspensas, la normativa establece una prueba extraordinaria en septiembre: un examen (o una combinación de examen y trabajo) de las materias no superadas, que se celebra antes de empezar el curso siguiente. En la ESO es el mecanismo estándar para no arrastrar suspensos: quien aprueba la extraordinaria de septiembre promociona sin pendientes.

Tres cosas conviene tener claras desde el principio, porque organizan todo el repaso:

  • ✅ Se examina solo de lo suspendido. Si ha suspendido Matemáticas y Lengua, hay dos exámenes, no cinco. El temario es el de esas materias, no todo el curso.
  • ✅ Las fechas las fija el centro. Suelen caer en la primera quincena de septiembre, pero cada instituto publica su calendario. La fecha exacta está en la web o en la secretaría del centro.
  • ✅ La nota de la recuperación suele sustituir a la de junio. En la mayoría de centros la prueba extraordinaria reemplaza la calificación de la evaluación ordinaria; conviene confirmar el criterio en el plan de evaluación del instituto.
Lo primero, siempre: mirar el calendario oficial del centro y el plan de evaluación. El repaso se organiza alrededor de la fecha real del examen, no alrededor de suposiciones.

El plan de repaso: 3 semanas en tres fases

El error más caro es empezar a repasar el 1 de septiembre a lo loco. El plan que funciona tiene tres fases, y arranca a mediados de agosto:

Fase 1 · 17-23 agosto Diagnóstico y base

Saca las libretas y los exámenes corregidos de junio. Marca qué tipos de ejercicio fallaron (no qué temas enteros): en Matemáticas suele ser «ecuaciones con denominadores», en Lengua «análisis sintáctico de oraciones compuestas», no «todo el temario». Haz una prueba inicial corta de cada asignatura suspendida para ver por dónde empezar. Esta semana es de organización y lagunas, no de estudiar aún.

Fase 2 · 24-30 agosto Núcleo de estudio

La semana de más horas: 1-2 horas diarias en bloques de 30-45 minutos con descansos de 10. Cada día una asignatura (o media si son dos suspensas), empezando por la más floja. Se trabaja con ejercicios, no solo leyendo: en ESO, una hora de ejercicios resueltos vale más que dos horas de subrayado. Al terminar cada bloque, dos ejercicios «a ciegas» para comprobar que se ha interiorizado.

Fase 3 · 31 agosto-7 septiembre Simulacro y pulido

La última semana es de simulacros: un examen de cada asignatura en condiciones reales (sin mirar, con tiempo). Se corrige, se repasa solo lo que ha fallado y se vuelve a intentar al día siguiente. Es la fase que más sube la nota final: el examen de recuperación se parece mucho a los de junio, y quien ya los ha hecho en casa llega sin sorpresas. Termina dos días antes del examen; el último día solo repaso ligero y descanso.

2-3
semanas de repaso bastan, empezando a mediados de agosto.
1-2h
al día en bloques de 30-45 minutos con descansos de 10.
1
simulacro por asignatura en la última semana, mínimo.

Qué estudiar en cada asignatura

El temario de la recuperación es el de las asignaturas suspendidas, pero no todo pesa igual. Estos son los bloques que más aparecen en las pruebas extraordinarias de la ESO y por dónde conviene empezar en cada materia:

Matemáticas

El examen de recuperación de Matemáticas en la ESO suele ser 90% ejercicios tipo: enteros y operaciones combinadas, fracciones y decimales, potencias, ecuaciones de primer grado y, en cursos avanzados, proporcionalidad y porcentajes. La preparación es práctica: primero entiende el mecanismo con 3-4 ejemplos resueltos, luego haz 10 ejercicios sin mirar. Los errores de cálculo y de signos son la causa más común de suspender la recuperación, así que la revisión al final de cada ejercicio es parte del estudio.

Lengua y Literatura

Dos bloques claros: lengua (sintaxis: sujeto, predicado, oraciones simples y compuestas; morfología: clases de palabras; y ortografía, sobre todo tildes) y literatura (lectura obligatoria y comentario de texto). El error típico es estudiar teoría de memoria sin hacer oraciones: en el examen se pide analizar, no definir. Haz 5 análisis sintácticos al día y lee el libro obligatorio con apuntes de personajes y argumento.

Inglés

La recuperación de inglés evalúa gramática y vocabulario del curso, más comprensión lectora y auditiva. Lo que más puntúa: los tiempos verbales (present, past y futuro simples y continuos), las preposiciones y las construcciones del curso. Repasa con ejercicios de transformación («pasa a pasado»), 10 minutos de lectura al día y los audios del libro. La memoria de vocabulario se trabaja mejor en listas cortas y diarias que en una sesión larga.

Ciencias y sociales

En Geografía e Historia y en Ciencias, la recuperación combina preguntas cortas, vocabulario y un tema a desarrollar. La técnica que funciona: conviértelo en preguntas-respuesta (una ficha por tema: «¿qué fue el Antiguo Régimen?», «¿qué es una fracción molar?»), estudia activamente tapando la respuesta y repasa las fichas de los temas que más hayan fallado en junio. Lo que se pregunta de memoria (fechas, definiciones) se entrena en los últimos días, no al principio.

La rutina diaria que sostiene el plan

En la ESO, la constancia se construye con una rutina estable, no con fuerza de voluntad:

  • ✅ Hora fija de estudio: lo primero de la mañana o justo después de comer, siempre la misma. El cerebro se acostumbra.
  • ✅ Bloques de 30-45 minutos con descanso de 10: levantarse, agua, ventana. La atención de un adolescente no aguanta mucho más de 45 minutos seguidos.
  • ✅ Una asignatura por sesión, la más floja al principio. Cambiar de materia a cada rato dispersa.
  • ✅ Ejercicios, no lectura pasiva: leer y subrayar da seguridad falsa. El estudio real es hacer y corregir.
  • ✅ Descanso semanal real: un día completo sin estudiar (o medio) para no quemarse a dos semanas del examen.
  • ✅ Pantallas fuera del espacio de estudio: el móvil en otra habitación durante los bloques, sin excepción.

El día del examen

La preparación de la última noche no es estudiar: es preparar el material y dormir. Mochila con el material permitido, al menos 8 horas de sueño y un desayuno normal. En el examen, la estrategia es la de siempre y funciona: leer todo el enunciado antes de empezar, hacer primero lo que se sabe seguro (genera confianza y marca ritmo), dejar el ejercicio duro para el final y no entregar sin revisar: en Matemáticas, repasar signos y operaciones; en Lengua, releer las oraciones analizadas.

Material de apoyo: lo que sí sirve

Para una recuperación de septiembre no hace falta comprar una academia (que suele cobrar intensivos de 80 € o más por una semana): con el material del curso, un plan ordenado y ejercicios extra se cubre la inmensa mayoría de los casos. Esto es lo que sí ayuda:

  • ✅ Las libretas y exámenes corregidos de junio: la fuente más fiable de qué cae y cómo lo pide el profesor.
  • ✅ El cuaderno de repaso de 1º de ESO de Salamantija (la edición «Rumbo a 1º de ESO»): 62 páginas en PDF con soluciones que repasan la base de 6º —operaciones combinadas, fracciones, porcentajes, sintaxis—, justo el cimiento que se presupone en 1º de ESO y que suele ser la laguna real detrás de un suspenso. Tiene muestra gratis de 2 semanas para probar antes de comprar. Ver el cuaderno →
  • ✅ El Cuaderno de Retos (101 retos de lógica con soluciones razonadas, 5,99 €): no sustituye al temario, pero entrena el razonamiento y la estrategia ante problemas —justo la habilidad que separa a quien aprueba de quien se atasca en el examen. Ver el cuaderno de retos →
  • ✅ Ejercicios online gratis: en Salamantija hay retos de lógica para niños y herramientas de práctica por curso, sin registro y sin anuncios, para los bloques cortos de repaso lúdico.

Y si la duda es por dónde empezar a repasar, la evaluación inicial por curso —el mismo test que hacen los profesores en septiembre— detecta en 10 minutos qué está flojo y qué afianzado, y evita el error de repasar a ciegas todo el temario.

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Si empieza 1º de ESO con el curso pasado flojo

El cuaderno «Rumbo a 1º de ESO» repasa la base de 6º que se presupone en el instituto: 62 páginas con soluciones, muestra gratis de 2 semanas y el completo por 2,99 €. Para llegar a septiembre con el cimiento puesto, no con lagunas.

Preguntas frecuentes sobre las recuperaciones de septiembre

¿Qué son las recuperaciones de septiembre en la ESO?

Son los exámenes extraordinarios que hace en septiembre el alumnado que ha terminado el curso con asignaturas suspensas en la evaluación final de junio. En cada comunidad autónoma y centro se llaman «pruebas extraordinarias» o «recuperaciones de septiembre», y suelen celebrarse en la primera quincena de septiembre, antes de empezar el curso siguiente. Se examina solo de las materias no superadas: quien ha suspendido dos asignaturas hace dos exámenes.

¿Cuánto tiempo de repaso hace falta para aprobar la recuperación de septiembre?

Con 2-3 semanas de trabajo serio suele bastar, y es el plan realista que la mayoría de los centros recomienda: desde mediados de agosto, 1-2 horas diarias en bloques de 30-45 minutos con descansos. La clave no es el total de horas, sino la constancia y atacar las lagunas concretas de cada asignatura, no repasar todo el temario por igual. Una hora al día bien organizada durante tres semanas rinde más que un atracón de ocho horas el día antes.

¿Qué asignaturas se pueden recuperar en septiembre en la ESO?

Todas las que se hayan suspendido en la evaluación final ordinaria de junio, con independencia del curso de ESO (1º a 4º). La decisión de cuántas asignaturas se pueden arrastrar y si se promociona con suspensos depende de la normativa de cada comunidad y del centro, y suele estar recogida en el plan de evaluación. Si hay dudas, el tutor o la jefatura de estudios confirman el caso concreto: fechas, asignaturas y formato de cada prueba.

¿La nota de la recuperación de septiembre sustituye a la de junio?

Depende de cada centro: en muchos, la nota de la prueba extraordinaria de septiembre sustituye a la de la evaluación ordinaria (y esa es la que cuenta para la nota media); en otros, se combina con criterios de clase. Lo habitual es que la prueba extraordinaria sea el instrumento principal y que el aprobado sea un 5 sobre 10. Conviene confirmar el criterio exacto en el plan de evaluación del instituto antes de organizar el repaso.

¿Qué pasa si no apruebo la recuperación de septiembre?

La asignatura pendiente se arrastra al curso siguiente: se incorpora como «pendiente» al nuevo curso, y el centro establece un plan de recuperación (suele incluir un examen a lo largo del curso o trabajo supervisado por el departamento). No es un callejón sin salida: la mayoría de centros permite aprobarla durante el curso siguiente con seguimiento del profesor. Lo importante es no esconder el suspenso: cuanto antes se habla con el tutor, mejor se encauza.

¿Cuánto hay que estudiar al día para la recuperación en ESO?

En la ESO, entre 1 y 2 horas diarias en sesiones de 30-45 minutos con descansos de 10 minutos es un ritmo sostenible durante las 2-3 semanas de preparación. Más horas no equivale a más aprobados: el límite de concentración de un adolescente está en torno a los 45-50 minutos por bloque. Mejor 90 minutos bien organizados con una asignatura floja por sesión que una tarde entera saltando de tema en tema sin orden.

Conclusión: septiembre se prepara en agosto

La recuperación de septiembre no se gana la noche anterior: se gana con 2-3 semanas de repaso organizado, empezando a mediados de agosto, atacando las lagunas concretas de las asignaturas suspendidas y acabando con simulacros. Es un plan exigente pero alcanzable, sin academia y sin dramas — y con el material de apoyo adecuado, la diferencia entre llegar «a ver qué pasa» y llegar «a aprobar» es enorme. Para el caso concreto de 1º de ESO, qué cae en cada examen y cómo prepararlo, tienes la guía específica: exámenes de septiembre de 1º de ESO. Y para el resto de la vuelta al cole, el plan completo está en la guía de vuelta al cole por edades.